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Por Oscar Beltrán

Dejemos de jugar con la Tierra y tomemos en serio la tarea de proteger y salvar nuestro planeta.

Un año más en el que todo el mundo recordamos el día mundial de nuestra Madre Tierra, y una vez más  es importante  hacer un análisis profundo hacia dónde vamos encaminando nuestro planeta de cara a las  nuevas generaciones  y de preservación de la vida misma.

La Tierra agoniza, y los seres humanos muy poco o nada estamos haciendo para rescatarla y mucho más aquellas grandes corporaciones empresariales que con sus desechos sólidos, que a diario liberan en los ríos, le sumamos las explotaciones de minerales que de manera irracional e indiscriminadamente son extraídos con cianuro  y otros químicos que matan día a día nuestro planeta.

Para dar algunos datos, solo el 0.007% del agua existente en la Tierra es potable, y esa cantidad se reduce año tras año debido a la contaminación de nuestros mantos acuíferos actos para el consumo humano; se estima que, solo en Estados Unidos, la industria genera cerca de 3,63 millones de toneladas de contaminantes orgánicos peligrosos cada año.

Viniendo más hacia acá ¿qué hacemos para rescatar o disminuir la contaminación y la desforestación? en un país que después de Haití es uno de los más deforestados y contaminados de Latinoamérica.

La lucha por salvar nuestra Madre Tierra es de todo el pueblo. Es un deber por conservarla con buena salud y eso pasa por que los agricultores y agricultoras busquemos alternativas orgánicas para cultivar la tierra, no fomentar y erradicar las quemas en nuestros terrenos. Además exigimos a las alcaldías y todas las autoridades garantizar el cumplimiento de las leyes medio ambientales y que funcionen las instituciones creadas para este fin.

Hacemos un llamado a todas las fuerzas vivas de El Salvador y en especial al gobierno y la Asamblea Legislativa que de una vez por todas aprueben la Ley General de Agua y den rango constitucional a la Ley que  prohibición la explotación minera, puesto que solo así podremos defender a la Madre Tierra y garantizar la vida de todos y todas.

El presente y futuro está en nuestras manos, luchemos  juntos y juntas por un planeta lleno de vida y de esta manera heredar a las nuevas generaciones un mañana de prosperidad, felicidad y en armonía con nuestros bienes naturales.

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