Radio Victoria 24 años promoviendo la comunicación participativa

Marixela Ramos es una mujer joven, que a sus 31 años ha librado ya varias luchas, entre ellas, la defensa del derecho a la comunicación, a un medio ambiente sano y la defensa del territorio concibiendo al cuerpo como su primer territorio. 

En 2006, cuando regresa a su comunidad Santa Marta tras finalizar su bachillerato en San Salvador, se incorpora a Radio Victoria, esfuerzo comunicacional de mujeres y hombres jóvenes que tiene sus orígenes en la comunidad Santa Marta en 1993.

La población de Santa Marta vivió fuertemente el conflicto armado que afectó a El Salvador durante la década de los 80 e inicios de los 90, tanto así, que tuvo que enfrentar el destierro en 1981 y el refugio durante 7 años en los Campamentos de Mesa Grande en el país hermano de Honduras.

¿Qué te motivó a formar parte de Radio Victoria?

Lo que me trajo aquí, sin duda fue la necesidad de pertenecer a un espacio de organización dentro de la comunidad Santa Marta. En primera instancia llegué a la estación a través de una campaña educativa que planteaba investigar la vida y obra de Monseñor Romero. Me motivó la forma de hacer radio, el hecho de aprender.

Mi familia viene de ser luchadora, mi mamá de estar en la organización, y a lo mejor todas estas cosas dormidas que yo tenía como mujer fueron apareciendo en el transcurso de la vida.

Empecé en el área de producción educativa, fui involucrándome en talleres, aprovechando espacios, siempre me gustó el tema de empoderamiento de mujeres, sobre todo porque venía de una familia donde no había tanto protagonismo de las mujeres no porque no se quisiera, sino porque no habían tenido la oportunidad de experimentar la oportunidad que a mí se me estaba presentando. Era como que yo quería a manos llenas esos espacios. Dentro de la radio fui aprendiendo el valor que tiene el tener voz como mujer.

¿Cuál es la importancia que tiene la radio para las mujeres?

La comunicación no es solo estar hablando en un micrófono, es darse cuenta del poder que tiene tu voz dentro de un medio. Donde se van asumiendo responsabilidades, y ello pasa por saber que hay que prepararse, hacer propuestas, reconocer que es un proceso dentro de un proyecto que no es perfecto.

¿Te reconoces como mujer Defensora?

Al principio no me asumía como defensora, si reconocía que había que aprovechar el espacio, pero también, en muchos momentos, tuve ganas de irme, porque el ambiente no era el que yo esperaba para desarrollarme como mujer.

Entonces, me he ido convirtiendo en este transcurso del caminar en una persona que no he ido planeando, como para decir soy defensora de la comunicación, me he topado con retos que me han llevado a asumir espacios en la defensa del proyecto de radio a nivel nacional e internacional.

¿Siempre estuviste organizada?

No siempre estuve organizada. Yo no era una niña que salía mucho, es más no jugaba fútbol que era lo que a mí me encantaba, tampoco podía tener mucha relación con hombres y no estuve en grupos de jóvenes. Puedo decir que mi experiencia más cercana a la organización comunitaria y que pudo despertar lo que ahora soy fue la escuela, y fue maravillosamente cuando estaba el tema de la educación popular, como nos enseñaban los maestros a cuestionar la realidad.

¿Cómo incorpora la radio el tema mujeres dentro de su dinámica de trabajo?

El plan de la radio es bastante asertivo en cuanto al tema de género, pero realmente no se vive así, y no es porque las cosas que se hagan sean todas malas, sino porque a veces cuando una está ya empoderada exige más, a lo mejor pasa porque hay una desesperación por alcanzar lo que realmente estamos diciendo.

En ese sentido tuve que lidiar con bastantes situaciones que me han hecho desistir de muchos espacios. Cuando asumo la coordinación de Prensa automáticamente pase a integrar el equipo central, yo estaba muy contenta. Ese compromiso también era compartido con mi pareja y otros compañeros, pero cuando los demás te lo cuestionan, padeces mucha violencia "yo viví mucha violencia y vivo mucha violencia", porque creen que tu pareja te está facilitando las cosas, entonces te das cuenta que tener tu pareja dentro de un proyecto no es algo bonito.

¿Cuál fue tu papel en la Radio en la lucha contra la minería metálica?

En 2006 llego a la radio y en el 2009 se me designo llevar la campaña en contra de la minería metálica junto a la persona que estaba en producción en ese momento. Hubo espacios que los tuve que asumir, porque no estaba convencida realmente de la dimensión que eso llevaba, estaba en el momento y en la fecha, como les pasa a muchas defensoras, pero luego en el camino te das cuenta que por algo la vida te pone ahí.

Llegué al área de prensa a raíz del exilio forzado de la compañera Isabel Gámez, quien hasta entonces cubría el espacio de coordinación. Para mí en ese momento era un nuevo reto, porque nunca había redactado una nota, nunca había presentado el noticiero, pero siempre el tema de no tener miedo y "yo puedo", entonces empezó a sonar mi voz y con ello las amenazas que hasta ese momento estaban llegando a Isabel, ya llegaban a mí, a través de mi teléfono, al correo.

Cuando empiezo a vivir las amenazas, al principio no tenía mucho miedo, me sentía segura en la comunidad, pero cuando me empezaron a mencionar a la niña, me desesperé, porque sentía que era mi responsabilidad si a ella le pasaba algo, entonces fue cuando decidí que me iba. Enfrentarme a la cultura de otro país con una hija, más cuando una ha estado activa, es un golpe fuerte a la moral de la mujer, que te desactiven de un solo, es una manera de quitarte la libertad.

¿Cuál fue el papel del Estado en el periodo de las amenazas?

A raíz de las denuncias que pusimos como radio la fiscalía nos asignó guardaespaldas. Yo discutí mucho con algunos guardaespaldas cuando planteaban muchas cosas, cuando llegó un anónimo debajo de la puerta de la radio recuerdo que un policía dijo que nosotros solo éramos la bulla, entonces yo le dije "usted lo que quiere ver es que aparezca uno muerto ahí, entonces si va ser verdad, pero es lo que no queremos".

Yo sentía que querían hacer ver que nosotros estábamos haciendo un escándalo por nada, y me atrevo a decir que eso nos mantuvo a salvo, hacer la bulla que hicimos y tomar todas las medidas que tomamos en ese momento aunque nos parecieran drásticas o paranoicas.

En la actualidad ¿Cuál es el papel del Estado respecto a la protección de las defensoras?

El Estado no ha hecho, no está haciendo y yo no sé hasta cuándo va realmente hacernos sentir que luchar por la vida no es perderla, porque pareciera que luchar por la vida es asegurarte la muerte. Es bien lamentable, y vos decís no están las instancias para investigar o es que las instancias no quieren investigar, porque hay pistas tan fáciles de seguir y pareciera que el mismo Estado se encarga de desaparecer o de minimizar la importancia que tienen, más ahora con el tema de la violencia, todo es violencia común, si te matan o matan a una defensora es porque estaba peleada con la vecina, es porque tenía un problema sentimental, pero no tiene que ver con su lucha.

En El Salvador ni siquiera podemos decidir por nuestro propio cuerpo, a lo mejor mucha gente ve el tema como algo bastante complejo, pero defender la vida es más allá que decir defiendo la vida.

Desde tu opinión ¿Cuáles son los retos que el Estado tiene pendientes?

Que no sea el Estado el que negocie nuestra seguridad, porque hacer tratados como el TLC con el que se amparó la empresa minera es estar negociando con nuestra seguridad, entonces el reto es que ante cualquier tratado se vea la vida por encima de todo.

Otro reto pendiente es el hecho de que hasta la fecha no existe una ley que reconozca a defensores y defensoras, no tener una ley que defienda a los y las periodistas, no hay instancias que protejan a las defensoras para no salir de su territorio.

 ¿Cuáles son tus logros y retos como defensora?

Ha sido un logro empoderarme de mis derechos como mujer, porque a veces el mismo sistema nos hace creer que exigir nuestros derechos es ser extremistas o ser dramáticas, pero ha sido un logro poder sostener mis criterios y no dar vuelta atrás cuando sé que lo que estoy defendiendo es válido.

También ha sido un logro poder sobrellevar las amenazas, sin sentir que me he quedado porque no tengo opción, sino porque decidí yo como mujer que quería quedarme, porque a lo mejor otras mujeres no tienen la oportunidad de decidir si se van o se quedan.

El compartir y poder tener una hija con la que yo pueda negociar muchas cosas.

El permanecer aquí en la radio ha sido un reto y también ha sido un logro, tratando de no solo sobrevivir, si no de avanzar, porque cuando estamos solo sobreviviendo a veces patinamos en el mismo lugar.

¿Cuál es tu perspectiva para el futuro?

Yo siempre sueño y voy a seguir soñando que en la radio podamos formar un equipo de mujeres que más allá de resolver lo diario repensemos un proyecto armónico, un proyecto con nuevas formas de vida, con nuevas formas de relacionarnos. Me gustaría hacer otras cosas en mi comunidad, también siempre he querido estar más de lleno en organizaciones de mujeres, llegar a esas mujeres que todavía no tienen acceso a los espacios que a lo mejor nosotras hemos podido tener, replicar es una apuesta, y más con niñas, porque creo que es por donde debemos empezar.

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