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Por Ana María González
Abriendo Brecha

La desigualdad social, la violación de los derechos humanos, la crisis política y económica aceleró que, durante la época de 1980, en el país se desatara una guerra civil, en donde Santa Marta y los caseríos aledaños fueran duramente golpeada.

La historia de El Salvador, desde la época precolombina a la conformación como república a Estado llena de conflictos, territoriales, sociales y políticos, el cual ha transformado el devenir de la historia salvadoreña. Durante la conquista se fueron formando pueblos de blancos (españoles y mestizos) e indios, formando los diferentes estratos sociales, el cual marca la desigualdad social.

La historia cronológica del país y de las comunidades está marcada por hechos de formación, fundación, elevación, de pueblos de blancos e indios. Durante muchos años las ciudades que hoy conocemos fueron pueblos que poco a poco se fueron formando. Para 1807, el pueblo Chocaique que hoy conocemos como Victoria, tenía solamente 158 pobladores, Chocaique se estaba estableciendo por hombres blancos de origen español y mestizo. A la periferia del pueblo de Chocaique se encontraban las aldeas de indígenas.

En la región Centroamérica los pueblos originarios eran Mayas, Lencas, Chortis, Xincas, Uluas, Chorotecas, Pocomames y Pipiles. En las cercanías del pueblo Chocaique se encontraban pueblos de indios de origen Lenca y Pipiles.

Los pueblos originarios en el territorio salvadoreño se dedicaron a trabajar las haciendas y los obrajes de añil a través de las encomiendas (mandatos de la corona española). La esclavitud de la población indígena prácticamente no ocurrió en El Salvador ya que la colonización coincidió con la prohibición de la esclavitud para los indígenas dada en las Leyes de Indias, pero eran sometidos y obligados a trabajar para un patrón.

En El Salvador se dio un proceso de acelerado en el mestizaje (español e indígena) debido a que los españoles, con el objeto de supervisar mejor sus cultivos se fueron a vivir en los asentamientos campesinos, próximos a sus haciendas, lo que determinó una mayor convivencia que permitió el contacto de españoles e indios. Acelerando más el mestizaje, la llegada tardía de mujeres blancas a la región a quienes sólo les fue permitido venir a América entre 60 y 70 años del descubrimiento, dándose mucho contacto sexual entre conquistadores y mujeres indias. Por esta razón en El Salvador se puede ver un mestizaje muy diverso.

Entre 1807 y 1900 en el perímetro del pueblo de Chocaique la producción principal era de cacao, añil el cual se convirtió en el factor económico más importante del país. Al mismo tiempo la producción de cultivos precolombinos que se mantuvieron a través de toda la colonización como el maíz, frijoles, maicillo, mica entre otros, también la caza y la pesca.

Para 1824, el departamento de Cabañas no se había erigido, Chocaique y los demás municipios que hoy conocemos eran parte del departamento de San Vicente, toda la zona oriental estaba en construcción. En 1847, se cambia el nombre de Chocaique por mal consonancia, para convertirse en Victoria en honor a Guadalupe Victoria. Para 1873 Victoria es anexado al departamento de Cabañas, y en 1879 es elevado a la categoría de Villa con 4,740 pobladores, con este hecho importante los pueblos de indios pasaron a ser cantones y caseríos de la recién nacida ciudad. La hacienda Santa Marta por su población y jurisdicción pasa a cantón, Peña Blanca y El Zapote también.

Durante 1800 y 1900 en todo el país se erigen, cambian, desaparecen y aparecen pueblos y ciudades, esto se da por los cambios políticos, sociales y económicos que mantiene la zona de Centroamérica, disputas de territorios, anexiones, dictaduras militares, conflictos internos que mantienen las diferentes repúblicas.

Entre 1910 y 1970 se generan una serie de hechos que mantenían a los pueblos sometidos a los dueños de las tierras, los constantes golpes de Estado convertían al territorio salvadoreño inestable políticamente, la economía parada y la producción estancada, muchos de los productos dejaron de cultivarse y por ende de exportarse, todo quedó limitado a la agricultura de subsistencia.

Durante la década del 1970, la República de El Salvador se transformó en una sociedad donde no se respetaban las libertades, la injusticia social era constante, la violación a los derechos humanos y la enorme fisura entre ricos y pobres, contribuían a convertir el país en conflicto constante. Desde 1972 a 1979, sucesivos fraudes electorales contribuyeron al surgimiento y radicalización de organizaciones populares como la FPL, RN, entre otras. Las elecciones fraudulentas de 1977, agudiza la situación nacional, el general Carlos Humberto Romero contaba con la inconstitucional Ley de Defensa del Orden Público, que le daba la cobertura “legal” para hacer uso indiscriminado de la violencia en contra del pueblo. Esto significó un aumento en la escala represiva, tanto de la Policía Nacional, Guardia Nacional y la policía de Hacienda y por supuesto los de ORDEN.

La desigualdad social, la violación de los derechos humanos, la crisis política y económica aceleró que, durante la época de 1980, en el país se desatara una guerra civil, en donde Santa Marta y los caseríos aledaños fueran duramente golpeada. La represión por parte del ejército nacional fue constante hasta lograr un 18 de marzo de 1981 expulsar a los habitantes a punta de cañón a refugiarse en el país vecino de Honduras. El operativo denominado “tierra arrasada” les obligó a abandonar su hogar con un alto costo en pérdidas humanas.

Durante 11 (1981 a 1992) años los pobladores de Santa Marta permanecieron en el exilio. Exilio que obligó a buscar alternativas de cómo vivir; lo cotidiano de trabajar para el patrón quedo atrás. El refugio marcó la vida de los pobladores, la necesidad era colectiva y por ende el trabajo también, trabajar por una vida mejor y justa para todas y todos. La vida en comunidad fue la forma más eficaz de enfrentar los problemas, un nuevo estilo de vida. Los deseos de regresar al lugar de origen, siempre se mantenía presente en los pobladores, la mayoría de familias tenían a hijas, hijos, esposos, tíos, sobrinos y abuelos en El Salvador y con los deseos de regresar iniciaron el proceso de regreso a casa.

En 1987, de los más de 4 mil refugiados, 1008 personas emprendieron el camino a Santa Marta a iniciar otra etapa de vida con la esperanza de vivir en paz. En 1992 fue el último retorno a la zona, formando una sola comunidad y en el país se firma la paz.

 

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